El pulgar, el cerebro

 

El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos.
Los pueblos deprimidos no vencen.
Por eso venimos a combatir por el país alegremente.
Nada grande se puede hacer con la tristeza.
Don Arturo JAURETCHE
 

 

 

Hemos asistido con asombro no exento de admiración a la colocación en la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del INTA en Guerrico, Río Negro, de un sistema destinado, según dicen, a controlar el ingreso y egreso del personal, ya sean estos técnicos, doctores, peones, administrativos o, por que no, funcionarios. El mismo obliga a registrarse mediante la colocación del dedo pulgar en un lector de dedos, al mismísimo estilo del acceso a la CIA, visto en la última del 007 reloaded, o quizá en aeropuertos del primer mundo.

Serenidad usuarios, no es ese el objeto. He aquí la explicación que llevara tranquilidad a todos:

 

Se sabe que ha habido un gran número de científicos que se han preocupado por buscar una explicación racional al origen del hombre y su evolución durante su estancia en el planeta. Este es el caso de personajes como Aristóteles, Darwin, Lamarck, Dobzhansky, Kelvin, Redi, Mendel, etc., quienes se preocuparon por descubrir el misterio que supone el origen del hombre.

 

En ese camino aun recorrido vincularon el pulgar con el desarrollo del cerebro.

El tamaño y la complejidad del cerebro humano se deben, en gran parte, a la actividad desarrollada con sus manos en los primeros periodos de su evolución. En esto el dedo pulgar tuvo un importante papel, ya que le permitió tomar objetos con facilidad y fabricar herramientas complejas, estimulando con ello la creación de muchas interconexiones nerviosas, lo que, a su vez, permitió otras actividades de mayor grado de dificultad.

La interacción entre la mano y el cerebro fue determinante para la evolución del hombre. Las manos de otros primates, aun cuando son prensiles, están adaptadas a una sola actividad, mientras que la mano del hombre está adaptada a múltiples actividades.

A través de los siglos, en el transcurso de su desarrollo individual, el hombre aprendió a utilizar sus manos; el medio ambiente permitió la supervivencia de los individuos más aptos por medio de la selección natural.

Gracias al cambio en la forma de huesos como la pelvis, el fémur y la columna vertebral, el hombre adquirió una posición erecta. Estos cambios permiten soportar mejor el peso del cuerpo en posición vertical, sin necesidad de apoyarse en las extremidades anteriores.

Esta última característica parece haber sido fundamental en la evolución del hombre, ya que le dejó las manos libres para ser empleadas en otros usos.

Una vez en la sabana, las manos dejaron de tener las funciones de locomoción que desempeñaban –fundamentalmente en los árboles–, por lo que los primeros homínidos (Ramapithecus y sus descendientes) empezaron a darles otros usos manipulando objetos.

Desde luego que la mano sufrió también cambios anatómicos: el más importante de ellos consiste en que el pulgar es oponible a todos los demás dedos. La mano ya no es un órgano tosco, capaz simplemente de sujetar los objetos, sino un instrumento que permite manipularlos con precisión. El significado de esto es muy grande, pues los cambios en la anatomía de la mano convirtieron a los homínidos en algo totalmente nuevo.

Esta larga explicación ha sido necesaria para llegar al meollo de la cuestión:

La producción intelectual de los pensadores de la citada Estación Experimental Agropecuaria del INTA, como se sabe públicamente, esta signada por el mismo método que acabamos de usar para aclarar el asunto del dedo y el cerebro: copiar y pegar.

No solo se han limitado a la investigación adaptativa, siempre con la cantinela de la falta de presupuesto para otro tipo de investigación creativa, sino que además lo hacen sin tener en cuenta fuentes. El mayor sustento de las ideas extrapoladas a la realidad local ha surgido de los laboratorios de las empresas productoras de agroquímicos, los laboratorios de biotecnología y las productoras de maquinaria. La revolución verde aun transita por las mentes de estos investigadores, a tal punto que podremos leerlos argumentando a favor de la soja transgénica, el glifosato indiscriminado, las hormonas de crecimiento animal y la versión altovalle de la frontera productiva inexistente.

En consecuencia llevamos tranquilidad a los que llegan tarde, se piantan al banco, se van antes, no vienen porque van a una reunión, el motivo central para el que se coloca el medidor de dedos es uno solo: es una encuesta para ver si tienen dedo pulgar. La conducción de la Experimental se mira a sí mismo y se pregunta: serán todos plantígrados como nosotros.